Capitulo 2 Parte II

Florián se acercó, decidido. En aquel despojo, reconoció al majestuoso militar francés que, diecisiete años antes, había llegado al Regimiento de Infantería siendo recibido con toda pompa por la fanfarria y del que se había hablado en todo Murcia durante semanas.

En el momento del arribo tenía 42 años. Había sido capitán de la División Sébastiani, integrada al IV Cuerpo de la Grande Armée que cruzó Prusia en dirección a Rusia en 1812.

Después de aquella derrota, que arrastró la caída de Napoleón, deambuló por Europa sin patria, pero con la dignidad de haber participado de una épica que buscó engrandecer a Francia hasta los confines del mundo.

En su corazón estaba enclavado el recuerdo del Emperador.

Soñaba con poder servirle en la situación en que se hallara: cárcel o destierro.

No hay peor pobreza que la de un emperador en la ruina, reflexionaba con amargura. Porque hasta sobrevivir parece indigno.

José Antonio Letamendi era el joven capitán general del Regimiento de infantería ligera de Murcia.

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