Capítulo 2 Parte VI

El general Berger había recibido el Nŏx’Zhul de manos de un soldado, que lo había sustraído a un cosaco durante el ataque a un puerto prusiano a orillas del Mar Báltico, antes de que este iniciara la huida sin ofrecer resistencia.

Aquel libro lo inquietó desde el comienzo. En cada dibujo y en cada palabra, había un mensaje críptico que desentrañar.

De niño, Jean Bapthiste había estudiado música en su casa de Besançon, tocando el viejo piano familiar. Motivado por el deseo de ennoblecer su formación, se preparaba como digno aspirante a la escuela militar.

Aquel piano, que había quedado mudo desde la muerte de una tía, recuperó su voz en el niño inquieto.

A los once años dominaba la teoría musical y el solfeo. Podría haber sido un músico virtuoso, pero su vocación lo llevó a las armas.

Su padre, maestro herrero de la artillería de campaña, y su madre, institutriz retirada, velaron por ofrecerle una educación distinguida.

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