Capítulo 3 Parte I

1780. Gwen

Sentada en el patio de la casa familiar, Gwen observaba la inmensidad de los trigales que se extendían ante sus ojos como un océano dorado. El espectáculo era sobrecogedor. Las tardes primaverales, cálidas y luminosas, ofrecían el marco ideal para la contemplación. El trigo maduro proyectaba una sombra dorada que llegaba hasta sus pies mientras el sol caía en el horizonte.

Gwen se abstraía en el silencio.

Al otro lado del patio, su padre trabajaba en el taller de encuadernación.

Šilas, una pequeña localidad cercana a Kaunas, era su hogar. Allí habían crecido sus padres y allí habían formado su vida. El pueblo, integrado por entonces al Gran Ducado de Lituania dentro de la Mancomunidad Polaco-Lituana, había experimentado cierta modernización urbana que beneficiaba a una élite reducida. Poco o nada de ese progreso alcanzaba a campesinos y trabajadores.

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