Capítulo 3 Parte III

Cuando un pedido es tan extraño, no queda más remedio que obedecer, pensaba Friedrich mientras viajaba a la ciudad para entregar unas reparaciones y hacer compras.

Llevaba una lista con los materiales necesarios para su oficio: pliegos de papel, hilos de lino, cordeles, cartón prensado, tinta negra y roja, tipos móviles para reemplazar otros gastados. En otra sección figuraban los alimentos y artículos cotidianos: harina de trigo, avena, miel, pescado ahumado, quesos, manzanas, velas de cebo, aceite, jabón. Y, al final, el pedido más singular de todos: trece copas de cristal.

Recorrió la ciudad para conseguirlas. Compró cuatro en un mercado, tres en otro, y seis le fueron obsequiadas por un cliente, en retribución por una carga que tiempo atrás había transportado de un pueblo a otro.

Relacionados

Un comentario

  1. Está novela es una caricia al alma para todos los que amamos el arte. Sobre todo cuando vas leyendo y al mismo tiempo está tan bien narrado que automáticamente el lector puede imaginar todo, incluso llegar a verlo.
    Los grandes cuentos y las grandes novelas tienen estos condimentos, pero para ello detrás de todo hay un gran escritor.
    Gracias J.J. Te admiro profundamente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *